Estrategia para reducir el impacto de los conflictos

Estrategias para Reducir el Impacto de los Conflictos Escolares en la Calidad Educativa: Un Análisis desde la Psicología Escolar.

La conflictividad escolar constituye uno de los desafíos más persistentes del sistema educativo dominicano. Durante mi proceso de investigación en el centro André Bello, pude observar diversas manifestaciones de conflicto que afectan significativamente el clima escolar y, por ende, la calidad educativa. Entre estas, destacaron: dificultades en la convivencia, relaciones tensas entre estudiantes, falta de comunicación efectiva entre docentes y familias, escasa supervisión en los recreos, débil gestión institucional de conflictos y una limitada articulación entre los diferentes estamentos. Sin embargo, estos fenómenos no son exclusivos de este centro; forman parte de una problemática nacional que evidencia carencias estructurales en políticas de convivencia, formación docente, participación comunitaria y apoyo psicoeducativo.

Como futuro Psicólogo Escolar, considero que la atención a los conflictos no debe centrarse únicamente en la disciplina, sino en la construcción de una cultura de convivencia, donde todos los actores se conciban como corresponsables del desarrollo integral del estudiantado. Con base en mi experiencia los contenidos estudiados en la asignatura, y el análisis general del sistema educativo, presento un conjunto de estrategias articuladas para los cinco estamentos fundamentales del entorno escolar

1. Estudiantado: educación socioemocional y participación activa los estudiantes son los protagonistas de la vida escolar. En el caso del centro André Bello, observé que muchos conflictos entre compañeros surgen por la falta de habilidades socioemocionales, impulsividad, dificultades para manejar frustraciones y ausencia de espacios de diálogo. Para atender esta realidad, propongo:

• Implementar programas de educación socioemocional desde todos los cursos, orientados al autocontrol, la empatía, la comunicación asertiva y la resolución de problemas.

• Crear Círculos de diálogo y aulas de convivencia, donde los estudiantes puedan expresar inquietudes, mediar conflictos y reforzar normas de interacción respetuosa.

• Promover el liderazgo estudiantil mediante brigadas de convivencia y mediación escolar, apoyadas por el Departamento de Psicología.

• Fomentar la participación en actividades deportivas, artísticas y culturales como herramientas para canalizar emociones y fortalecer vínculos positivos.

2. Profesorado: formación continua y manejo de conflictos

En los docentes del centro André Bello identifiqué desgaste emocional, sobrecarga laboral y dificultades para aplicar estrategias coherentes de disciplina positiva. Para fortalecer su rol formador, sugiero:

• Capacitación permanente en disciplina positiva, manejo del aula, comunicación efectiva y estilos de autoridad equilibrados.

• Espacios de apoyo emocional docente para prevenir el burnout, como grupos de reflexión guiados por el Departamento de Orientación.

• Protocolos claros para el manejo de conductas disruptivas, donde el docente no se sienta solo ni sobrepasado.

• Coordinación entre docentes para unificar criterios disciplinarios y evitar mensajes contradictorios hacia el estudiantado.

3. Equipos de gestión: liderazgo democrático y políticas de convivencia

La gestión escolar es clave para la cultura institucional. En André Bello se evidenció la necesidad de fortalecer la supervisión en recreos, clarificar procedimientos disciplinarios y mejorar la comunicación interna. Por ello, recomiendo:

• Elaborar e implementar un Plan de Convivencia Escolar actualizado, construido junto a docentes, estudiantes y familias.

• Garantizar supervisión constante en áreas críticas como patios, baños y pasillos.

• Crear un Comité de Convivencia encargado de dar seguimiento a casos, evaluar tendencias y proponer mejoras.

• Promover reuniones periódicas entre la dirección, el profesorado y el Departamento de Orientación para revisar avances y desafíos.

4. Familias y comunidades: corresponsabilidad educativa

En muchos hogares de la comunidad del centro investigado encontré dificultades relacionadas con estilos parentales permisivos, conflictos familiares y escasa participación en la vida escolar. Para fortalecer este vínculo propongo:

• Implementar Escuelas de Padres centradas en límites, comunicación afectiva, acompañamiento académico y prevención de violencia.

• Fomentar canales de comunicación regular entre familia y escuela a través de reuniones, grupos de WhatsApp formales o boletines digitales.

• Articulación con juntas de vecinos, iglesias y organizaciones locales para apoyar actividades de convivencia y prevención de riesgos.

• Crear jornadas comunitarias para reforzar el sentido de pertenencia y el cuidado del entorno escolar.

5. Departamentos de Orientación y Psicología: eje articulador de la convivencia

Este departamento juega un papel esencial en la mediación, prevención y acompañamiento. Su rol debe fortalecerse mediante:

• Desarrollo de protocolos de intervención en conflictos, violencia, acoso escolar y crisis emocionales.

• Talleres continuos para estudiantes y docentes en gestión emocional y resolución de conflictos.

• Coordinación con instituciones externas como CONANI, Ministerio de Educación y servicios comunitarios.

• Registro sistemático de incidentes para identificar patrones y proponer estrategias preventivas.

Conclusión: hacia una cultura escolar de bienestar y respeto

La conflictividad escolar no desaparece por sí sola; requiere intervención planificada, coherente y coordinada. Las estrategias expuestas integran a todos los estamentos porque solo mediante la corresponsabilidad y la participación activa se puede transformar el clima escolar. Desde la Psicología Educativa, nuestro rol es facilitar este proceso, promover el bienestar emocional y contribuir a un ambiente donde el aprendizaje pueda florecer.

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Yuleidy Crisostomo

Soy estudiante de psicologia , universidad o&m , vivo en moca